Thursday, June 3, 2010

Elecciones en Colombia: corrupción, fraude y mucho más



Las elecciones parlamentarias pluripartidistas -nada menos 17 partidos– efectuadas en Colombia el pasado 14 de marzo han dejado en claro que no pocos sistemas electorales de la llamada democracia representativa adolecen de serias e insalvables fallas que abren las puertas a la corrupción, al fraude y a que sean “elegidos”, como regla, candidatos sin virtudes, capacidades ni méritos.

El gobierno de los Estados Unidos, no obstante, como tampoco la gran prensa servidora de sus políticas en el exterior, no es capaz de reconocer esa realidad. Tres días antes de las elecciones colombianas, el presidente Obama dirigió una carta al presidente Alvaro Uribe, en la cual destaca el “talante democrático del mandatario, así como la madurez de las instituciones colombianas”. El mensaje, en inglés, está publicado en el portal digital del Departamento de Estado norteamericano.

Los tozudos hechos desmienten esas palabras de Obama.

En las elecciones del domingo 16 millones y medio de los electores inscriptos (55% del total) no fueron a votar. ¿De qué madurez de las instituciones y de qué elecciones libres y democráticas se puede hablar con tal elevada abstención?

Los comicios parlamentarios fueron ganados, según los cómputos oficiales que solo se empezaron a conocer tres días después, por el Partido de la U (el del gobierno de Uribe), que contó con el apoyo de solo el 10 % del electorado. ¡Vaya victoria!

En estas elecciones hubo varios observadores internacionales. Lo ocurrido ha sido tan escandaloso que las misiones de la OEA y de las organizaciones no gubernamentales de distintos países, ninguna sospechosa de posiciones de izquierda, han debido reconocer un crecido número de irregularidades y anomalías. Cito algunas de ellas:

* Amenazas sobre electores de bajos recursos de privarlos de acceso al sistema de salud si no apoyaban a determinado partido o candidato.
* Ofrecimiento de dinero, alimentos y becas para estudiantes a cambio de votos.
* Emisión de votos con cédulas de desaparecidos o personas muertas.
* El gobierno reconoció que más de 50 000 personas debieron salir de sus lugares de residencia, es decir huir a otros lugares, pues los grupos paramilitares de ultraderecha amenazaron sus vidas.
* Complicado mecanismo de votación que no permitió a electores con insuficiente nivel educativo ejercer debidamente su derecho.
* Escasa capacitación de los integrantes de las mesas electorales
* Fallas técnicas en la transmisión de datos que ocasionaron retrasos en los cómputos y sospechas de no transparencia.
* Denuncias de electores sobre que el presidente de la Registraduría Nacional (equivalente a la Comisión Electoral Nacional en Cuba) y otros dirigentes violaron las normas sobre no consumo de bebidas alcohólicas el día de los comicios.

Quizás lo más grave, es que hubo fiesta en las celdas de varias cárceles. Una nota de la agencia IPS explicaba que en ellas guardaban prisión por distintos delitos, incluso matanzas, varios congresistas electos en anteriores comicios. Esta vez sus partidos no los postularon, pero en su lugar colocaron en las boletas, a sus esposas, hermanos e hijos, y ahora resultaron electos. La mayoría tiene vínculos con grupos paramilitares y el narcotráfico. ¡Qué inmoralidad!

La propia IPS escribía: “Controlar el congreso a través de agentes es una vieja práctica que impulsaron Pablo Escobar, Gilberto y Miguel Rodríguez y el líder de los paramilitares Salvatore Mancuso, quien reveló que el 30% de los legisladores eran aliados de los grupos paramilitares”.

Así es la democracia y el sistema electoral de Colombia, cuyo gobierno e instituciones, pese a sus fallas, son presentados al mundo como modelo de madurez. Según la lógica expansionista e intereses de Washington así es porque muy recientemente Colombia abrió las puertas para que las tropas norteamericanas utilicen siete bases militares (Malambo, Palanquero, Apiay, Cartagena, El Pacífico, Tolemaida y Larandia) en función de su estrategia de amenazas contra países vecinos que se niegan a aceptar la injerencia y dominio imperialista.

Posdata.- Les cuento que acabado de escribir este comentario, participé en la asamblea de nominación del candidato a delegado en mi zona de residencia, en el municipio Plaza. Hubo una masiva presencia de los electores. Se hicieron tres propuestas de candidatos a delegado. Se presentaron argumentos sobre los méritos, las virtudes y la capacidad de cada uno de ellos: dos hombres y una mujer. En definitiva, la asamblea, de manera mayoritaria, se inclinó por la mujer que integrará los candidatos a delegado en las elecciones del próximo 25 de abril. Aquí, afortunadamente, el pueblo participa, postula y elige… Y eso si es verdadera y sana democracia. Déjenme, pues, con este sistema electoral y no con el del modelo colombiano que avergüenza a cualquiera…

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